Español / Ficción

Relato corto: “Enigma en la tierra de la comunicación”

En varios años anteriores  hemos mostrado vídeos con escenas de teatro en español interpretadas por nuestros estudiantes. Hoy publicamos otra muestra de su gran creatividad. Se trata de una historia enigmática, salida del taller de relatos cortos, que hemos elegido porque transcurre en nuestra escuela y, por supuesto, trata de la comunicación.

Enigma en la tierra de la comunicación     (Nina Dabboussi)

Lunes, 29 de enero, 8:45 de la mañana.

Las luces se encienden una a una y resuenan los primeros pasos en las baldosas blancas del CELSA. Un día más, como tantos otros, podríamos pensar. Sin embargo, no es así, hoy ocurre algo raro.

“¿Has recibido ya los horarios para las clases de febrero?”, pregunta una estudiante a otra. “No, aún no”, es la respuesta.

“¿Todavía no funciona el wifi?”, pregunta otra estudiante. “No, parece que no, yo también lo he intentado y no he podido conectarme”, contesta un compañero.

Esta vez es una profesora empezando su clase: “Supongo que les han dado los documentos adicionales de los que les hablé la semana pasada.” Pero nadie los ha recibido.

La mañana avanza y cada vez es más perceptible la confusión en las caras de estudiantes y profesores. Muchos de ellos dirigiéndose en extraño desfile, escaleras arriba y abajo, al segundo piso con las manos vacías.

De repente, se eleva un murmullo de pánico. Después de varios intentos infructuosos de llamada, el señor Aïm ha colgado el teléfono y ha anunciado la noticia con voz temblorosa: “¡La señora Diallo-Camara ha desaparecido!”

Martes, 30 de enero, 5:00 de la tarde.

Las luces de los coches de la policía han estado iluminando la rue de Villiers durante todo el día. El inspector Patillas llegó muy temprano a la escena del crimen y pasó varias horas buscando pistas en la oficina de la desparecida, pero solo encontró su teléfono móvil, abandonado allí, como si no le hubieran dejado cogerlo en el momento de llevársela a ella.

Durante el resto de la mañana numerosos estudiantes y profesores han pasado por la oficina del segundo piso, donde se ha instalado Patillas, para que este los interrogara. Ahora, de pie, delante de la ventana que da a un patio ajardinado, puede ver a varios estudiantes fumando cigarrillos y hablando en voz baja con expresión preocupada. La tensión se palpa en el ambiente.

Durante los interrogatorios ha podido comprobar que todo no funciona tan bien, como habían querido hacerle creer, en esta supuesta idílica escuela de Neuilly: la falta de dinero, un wifi inexistente, un excesivo número de estudiantes para la capacidad de la escuela, exámenes en no más de un mes, una cafetería que los estudiantes denominan “el bunker”, y una fusión difícil con París VI. En otras palabras, condiciones más que propicias para un crimen. Y en medio de esta difícil situación la figura carismática de la ahora desaparecida: Aïssatou Diallo-Camara.

Mientras analizaba el ordenador de la víctima, el inspector Patillas descubrió que todos los días recibía una verdadera avalancha de correos electrónicos de estudiantes, profesores y otros miembros de la administración. Y entre todos estos intercambios de trabajo encontró un pequeño archivo llamado “Extraño”, donde la señora Diallo-Camara había guardado varios mensajes de amenaza. Ya había recibido quince desde el comienzo del año escolar, todos enviados desde la misma dirección: FanDeKBG@gmail.com, y en todos ellos la misma frase escrita con letras mayúsculas “¡DEVUELVENOS LA LIBERTAD. ¡NO MAS CURSOS EL SÁBADO POR LA MAÑANA O LO PAGARAS CARO!”.

Obviamente, sus sospechas se centraban en los estudiantes y en algunos profesores.”Sí, extraño, como usted lo dice señora Diallo-Camara”, susurró el inspector para sí mismo mientras se rascaba la calva.

En ese momento alguien llamó a la puerta y a continuación entró una mujer rubia con cara sonriente y ojos tan chispeantes como la bebida del mismo nombre que su apellido. El inspector la invitó a sentarse y examinó un momento sus notas antes de comenzar el interrogatorio:

“¿Señora Jeanne-Perrier?”. Ella asintió con la cabeza sin dejar de sonreír. “Usted es profesora de sociología de los medios, si no me equivoco”.

“Sí, señor inspector. Y quiero darle las gracias por haber venido. Desde la desaparición de Aïssatou la situación en la escuela es caótica. ¡No se puede imaginar lo imprescindible que es ella aquí!”

“¿Qué tipo de relación tiene con la Señora Diallo-Camara?”

Ella, con expresión circunspecta, “¿Señora qué?”

Durante unos segundos se hizo el silencio. “Extraña y sospechosa respuesta, seguramente está tratando de confundirme”, pensó Patillas, pero enseguida recordó que daba la impresión de que todos en la escuela se habían puesto de acuerdo para no llamar a la Señora Diallo-Camara por su apellido, como probablemente preferiría ella.

“Lo siento, ¿qué tipo de relación tiene con la señora Aïssatou Diallo-Camara?”

“Oh, sí, ¡claro! Pues… relaciones profesionales, intercambios de correos administrativos sobre las clases, los horarios…»

“Sí, justamente, los horarios», la interrumpió Patillas.” Precisamente me he dado cuenta de que desde el comienzo del año la mayor parte de sus cursos tienen lugar los sábados por la mañana… Y con una baja asistencia de estudiantes. “Esa podría ser una buena razón para querer deshacerse de su colega, ¿no cree? ”

“¡Oh, no!”, dijo ella riéndose. “¡Por supuesto que no! Me encanta levantarme temprano el sábado por la mañana, es muy sano y me ayuda a mantener un estilo de vida saludable”.

“Su caso se agrava, ¡a nadie le encanta madrugar los sábados!”, pensó el inspector. “Detrás de esa bonita sonrisa bien podría esconderse una peligrosa criminal.”

Pero no tuvo tiempo para hacerle más preguntas, porque empezaron a oírse unos fuertes gritos que llegaban desde el pasillo. Se asomó a ver qué pasaba y vio al señor Aïm corriendo perseguido por una horda de furiosos estudiantes de L3.

Aïm aprovechó para precipitarse dentro de la oficina, cerró la puerta rápidamente y se colocó con la espalda contra ella apoyándose con todas sus fuerzas.”¡¡¡Están reclamando sus horarios de febrero!!!! “, dijo el director de L3, con el rostro desencajado por el pánico, mientras el griterío aumentaba en el pasillo. “Se lo ruego, señor Patillas, encuentre a Aïssatou, es la única que tiene el poder de calmar a los L3 y de salvar la escuela”. En ese momento sonó su teléfono móvil:

“¿Hola? ¿Jaques? ¿El wifi ha sido restaurado? ¡Muchas gracias Jacques, pero debo dejarte, tengo problemas urgentes que resolver”!

En ese mismo instante, como por arte de magia, cesaron los gritos del pasillo. El inspector Patillas, la señora Jeanne-Perrier y el señor Aïm asomaron con mucha precaución la cabeza por la rendija de la puerta entreabierta y descubrieron a los estudiantes mirando sus teléfonos, leyendo un mensaje que les había sido enviado el lunes a las 8:30, pero que acababan de recibir en ese momento:

“[¡URGENTE!] – Estoy enferma y tengo que irme del CELSA a casa apresuradamente, adjunto encontrarán los horarios de febrero.

Buen día a todos.

Aïssatou Diallo-Camara»

“Una vez más he encontrado al culpable”, pensó el inspector Patillas con aire satisfecho: “¡El wifi! Un curioso problema de comunicación.”

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