Español / Humour

El pollo loco mejicano contra Donald Trump

funerales_de_cainEl surrealismo que transpira la obra del escritor mejicano Juan Rulfo, que estamos estudiando este año en algunas clases de español de nuestra escuela, es algo muy enraizado tanto en el mundo mejicano (para André Breton “el país más surrealista del mundo”) como en el resto de América latina.

Las novelas del colombiano Gabriel García Márquez o de la chilena Isabel Allende, dos de los autores más conocidos de la corriente literaria del “realismo mágico”, son otra buena muestra de ello.

¿Y qué tienen que ver los pollos, locos o cuerdos, con todo eso? La respuesta nos la da el cuadro de influencia surrealista del pintor David Alfaro Siqueiros “Muerte y funeral de Caín” que hemos podido admirar recientemente en la excelente exposición del Grand Palais “Mexique 1900 – 1950”. En él podemos contemplar tres grupos de masas en lucha homenajeando un pollo gigantesco muerto: ¡Los pollos y la lucha de clases! ¡Los pollos en lucha contra el imperialismo yanki!

¿Poco serio? ¡En absoluto! En 1975, Juan Francisco Ochoa abrió en Sinaloa el primer restaurante de su futura cadena de nombre “El pollo loco”. En 1980 el negocio saltó al otro lado de la frontera en donde cuenta hoy con más de 400 establecimientos. Clásica táctica revolucionaria: infiltrarse en las filas del enemigo para inocularle el virus de la tontera.

¡Y la estratagema ha funcionado! Podemos verlo, por ejemplo, con la presencia en muchos casinos usamericanos de máquinas para apostar dinero compitiendo con un pollo, en este caso vivo, al juego del 3 en raya.

Hasta sirvió, esta costumbre, en un juicio por asesinato celebrado en Marin County, California, para dilucidar si el asesino era realmente culpable o no del crimen teniendo en cuenta su condición de deficiente mental.

– “El acusado ha participado en competiciones de 3 en raya, lo que prueba que no es deficiente mental”. Alegó el sicólogo de la acusación.

– “Si hasta los pollos, que son de las aves más estúpidas, saben jugar al 3 en raya (“Tic-Tac-Toe Playing Chicken” en inglés) por qué no podría hacerlo un deficiente mental”. Respondió el abogado de la defensa.

Parece ser que este último y sólido argumento jurídico de la defensa convenció al juez de la inocencia del acusado, aunque no nos ha sido posible confirmarlo.

Y no dudo un segundo, amables lectores, de que coincidimos plenamente en que el ejemplo más patente de que las condiciones objetivas para lanzar el asalto final están maduras es el resultado de las recientes elecciones presidenciales.

Ha llegado la hora de la verdad. El pollo loco mejicano frente a Donald (no el pato, el otro). ¡Que paguen ellos su muro!

No dejéis de descubrir el resultado de esta decisiva batalla entre titanes en este último vídeo.

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