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COMUNICACION Y POLITICA (1)

La-Diada-2014La campaña de comunicación de los partidarios de la consulta en Cataluña

Los análisis y opiniones sobre el resultado de la consulta celebrada en Cataluña el pasado 9 de noviembre han sido variados y con frecuencia discordantes. Pero al margen de lo que se piense sobre el porcentaje de votantes y de síes o de cómo pueda evolucionar el conflicto en el futuro, lo que nos parece indiscutible es el éxito de la campaña de comunicación de los catalanistas. Para el diario El País se ha tratado de «…la campaña más contundente, amplia, dotada y débilmente contestada de todas las que se han visto en la vida de nuestra democracia.»

Una explicación de este éxito es la inhibición del gobierno de Rajoy,  que encerrado en su posición de que la consulta era ilegal y de que no iba a tener lugar, no podía participar en la campaña so pena de colaborar a darle importancia a un acontecimiento que para él no la tenía. Dejando así la iniciativa y el campo libre a los partidarios del sí.

Pero hay otra explicación, que se añade a la anterior, y que es la calidad misma de dicha campaña de comunicación. Esto es lo que vamos a ver aquí.

Podemos dividir esta campaña en dos fases con un antes y un después del 11-10-12.  Lo que caracterizó  la primera fase fue su amateurismo y su espontaneidad, para convertirse, en la segunda, en mucho más  trabajada y profesional.

Se cambiaron los mensajes tradicionales a la defensiva por otros más positivos haciendo que  llegaran más fácilmente  a la mayoría de la población. La palabra “independencia” empezó a ser sustituida por “Cataluña nuevo estado de Europa” y “derecho a decidir;  el “no queremos estar en España” por “queremos ser nosotros mismos”; el “referéndum” por “consulta” y  “la incertidumbre de la separación” por “la ilusión de crear un país nuevo y mejor”. Esto en una España  desilusionada y desmoralizada a causa de la crisis económica y de la corrupción.

Se unió o se fusionó el concepto de la consulta (derecho democrático a decidir) con el de la independencia, algo técnicamente conocido como “infiltración semántica”. A las formas tradicionales de hacer campaña, como el puerta a puerta, añadieron otras más modernas como las redes sociales, las cadenas de mails y la creación de miles de nuevos perfiles en Twitter o WhatsApp. Algo muy olvidado por los partidarios de la unión con España que, como afirma el experto en comunicación pública Luis Arroyo, “carecen de un nombre, de un marco y de una unidad de mensaje  que aglutine su posición” y esto a pesar de su intento de imitar la campaña de  los unionistas en el caso de Escocia,  con su “Mejor juntos” http://dolcacatalunya.com/category/mejor-juntos/ copia del “Better together”. Además, según este experto, la batalla de la comunicación la gana siempre el sí contra el no, el que está a favor contra el que se opone, y esto aparte de lo que decidan luego las urnas.

Este buen hacer comunicativo, que evidentemente es difícil improvisar, se sirvió en gran medida de la larga y excelente tradición de las agencias de publicidad y  comunicación catalanas,  pero también de la contratación de la prestigiosa agencia Blue State Digital https://www.bluestatedigital.com/  que antes había participado en las dos campañas de Obama a la presidencia de EEUU, en las de Dilma Rousseff en Brasil, Hollande en Francia y E. P. Nieto en México.

Para concluir, podemos medir el éxito de la campaña catalanista, tras su cambio de mensajes, canales y destinatarios, en relación a dos objetivos logrados tan difíciles de conseguir como:

– El haber conectado con muchos de los inmigrantes, tanto de otras regiones españolas  como del extranjero, que residen en Cataluña, además de con los 500.000 votantes indecisos que se calcula había al principio de la campaña.

– Y, finalmente, el haber logrado que la mayoría de los medios de comunicación españoles adoptaran sus conceptos,  como, por ejemplo, hablar de la relación entre Cataluña y “España” y no “del resto de España”, o del “encaje” como si se tratara de dos entidades diferentes; así como el uso de su vocabulario, con términos como  “consulta”, “urnas” o “derecho a decidir”, marcando de esta forma la agenda del debate.

 

 

 

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